Rizomas de cúrcuma para plantar.

Cómo cultivar cúrcuma en casa




La cúrcuma es una planta exótica, que asociamos a regiones lejanas como Asia. Pero esta especia también podemos plantarla nosotros mismos, en nuestra casa o huerto.

Tener un pequeño cultivo de cúrcuma en casa nos permite disfrutar de todos los beneficios de esta especia, obteniéndola directamente de su raíz. ¡Más natural imposible!

Además, sus coloridas flores nos alegrarán la vista y servirán como adorno con un marcado estilo tropical a nuestra terraza o jardín.

¿Te gusta la idea? ¡Pues vamos a ello!




Características de la cúrcuma para su cultivo

La cúrcuma, de nombre científico cúrcuma longa, es una planta originaria de Asia. Pertenece a la familia de las zingiberáceas, en la que también podemos encontrar, entre otras especies, el jengibre.

Gracias a la popularidad que ha alcanzado en los últimos años, su cultivo se ha extendido a otras regiones del continente asiático, así como a otros países de clima tropical.

Su parte más preciada es su raíz o rizoma, de la que se extrae la especia que luego se usa en multitud de platos y recetas, especialmente de curry. También es común encontrarla en forma de extracto en capsulas que sirven como complemento alimenticio.

La cúrcuma tiene largas hojas verdes, que pueden alcanzar el metro de altura si se dan las circunstancias necesarias. Cuando ha madurado lo suficiente, de sus tallos florecen unas espigas coronadas por flores que pueden presentar un color blanco verdoso o, en algunos casos, rosa.

Al tratarse de una planta tropical, la cúrcuma debe cultivarse en lugares cálidos y húmedos. La temperatura debe ser constante entre los 15 y los 30 grados aproximadamente.

Puede crecer tanto en interiores como en exteriores, siempre que se cumplan las condiciones antes mencionadas. Si vivimos en una zona cálida, podemos mantenerla en interior durante la época más fría del año y luego sacarla al exterior para que se beneficie de las altas temperaturas al aire libre, una vez que haya pasado el tiempo de las heladas.

El suelo en el que se plante debe ser lo más neutral posible: ligeramente ácido o ligeramente alcalino, sin llegar a los extremos. Un Ph entre 4,5 y 7,5 será adecuado. La tierra también debe drenar bien.

Planta de la cúrcuma.

¿Cuándo plantarla?

Lo ideal es cultivarla entre invierno y primavera, aunque esto dependerá de la región en la que vivas.

Un buen truco es contar diez meses hacia atrás desde el tiempo en que se producen las primeras heladas del otoño en tu zona, y plantarla en el mes resultante. Por ejemplo, si las primeras heladas caen a mitad de octubre, puedes realizar el cultivo en torno a enero, aunque las fechas son flexibles, y no pasa nada si lo haces un mes antes o después.

Este cálculo se realiza tomando un periodo de diez meses porque ese es el tiempo medio que transcurre desde la siembra hasta que los rizomas están listos para su cosecha.




Dónde encontrar rizomas de cúrcuma

Dependiendo del lugar en el que vivas, encontrar rizomas de cúrcuma para su cultivo puede ser una tarea más o menos complicada. Algunos sitios en los que suelen venderlos son las tiendas especializadas en alimentación orgánica, supermercados, viveros y tiendas de semillas. Si tienes la posibilidad de elegir, quédate ejemplares gruesos, y con tantas protuberancias o yemas como sea posible, ya que de ahí surgirán los futuros brotes.

Si en ninguno de esos establecimientos las encuentras, puedes recurrir a Internet. En Amazon y en Ebay pueden encontrarse fácilmente.

Cómo cultivar cúrcuma en casa

Una vez que tienes los rizomas, solo queda proceder a su siembra. Para ello necesitarás una maceta o jardinera de unos 12 centímetros de profundidad y entre 12 y 18 centímetros de diámetro y con agujeros en su base, de forma que la tierra drene bien. En cada maceta pueden plantarse uno o dos rizomas.

Si la vas a plantar en el suelo, también debes asegurarte de que cuentas con la profundidad y superficie necesaria.

Para proceder al cultivo, sigue estos pasos:

  1. Corta cada rizoma en pequeñas partes, cada una con dos o tres yemas.
  2. Llena la maceta con tierra rica y bien abonada. No presiones mucho la tierra; debe quedar ligeramente suelta y aireada.
  3. Planta los trozos de rizoma de forma que queden unos 5 centímetros por debajo de la tierra, con las yemas hacia arriba.
  4. Riega con un poco de agua.

Eso es todo. Ahora solo tienes que seguir algunos cuidados para que tus raíces de cúrcuma puedan florecer dentro de unos meses.

Flor de la cúrcuma.

Cuidados de la planta de la cúrcuma

Riego

Debes regar la maceta de forma asidua y constante, especialmente durante las primeras semanas de cultivo. Cada dos días puede ser suficiente, dependiendo de la temperatura a la que se encuentren.

Una vez que empiecen a salir las hojas, puedes pulverizarlas con agua para aumentar el nivel de humedad.

Luz

La cúrcuma es una planta que necesita mucha luz. Si vives en una zona tropical, la exposición a la luz puede reducirse, y basta con que reciba unas horas de sol al día. Pero si tu región es más fría, debes aumentar este tiempo hasta las 8 o 10 horas.

Temperatura

Como hemos mencionado más arriba, la temperatura óptima para esta planta es de entre los 15 y los 30 grados aproximadamente. Teniendo esto en cuenta, puedes guardar la maceta en el interior de tu cada para protegerla de las bajas temperaturas, aunque ello implique que reciba menos luz. Una vez dentro, puedes usar lámparas de cultivo o alfombras térmicas para mantener la temperatura óptima.

Si realizas la plantación sobre suelo y no vives en una región tropical, lo mejor es que desentierres los rizomas antes de que comience el invierno. Lávalos para quitarle la tierra y guárdalos en un lugar seco y fresco hasta que el tiempo mejore y puedas volver a plantarlos.

Fertilizantes

Una vez al mes puedes aplicar fertilizante, y de vez en cuando también le vendrá bien un poco de compostaje para enriquecer la tierra.

Cúrcuma molida.

Cómo cosechar la cúrcuma

Transcurridos entre 8 y 10 meses, las hojas y los tallos empezarán a secarse y a tintarse de color amarillento o marrón. Será entonces cuando podremos empezar a cosechar las raíces y usar la cúrcuma en nuestros platos o remedios caseros.

Para cosecharla, solo tenemos que desenterrar los rizomas y cortar con un cuchillo el trozo que queramos usar, pero siempre de la parte de más arriba, por encima de las yemas. Luego volveremos a enterrar la raíz para dejar que siga creciendo y dando lugar a nuevos brotes.

Almacenar y usar la cúrcuma

Cuando hayas extraído la cúrcuma, puedes usarla fresca o en polvo. Si quieres consumirla fresca, puedes almacenarla durante bastante tiempo en el frigorífico, hasta seis meses si usas una bolsa hermética. También puedes congelarla para conservarla aún más tiempo.

Para obtener la cúrcuma en forma de polvo, primero tienes que dejarla secar. Para ello, lávala hasta que no tengan ningún rastro de tierra y luego ponla a hervir en una cacerola con agua hasta que puedas pelarlas fácilmente con un tenedor. Dependiendo de su tamaño, esto puede llevar entre 45 y 60 minutos.

Aparta el recipiente del fuego, saca los rizomas y déjalos enfriar. Luego pélalos por completo y colócalos en una bandeja o plato. Déjalos al sol hasta que queden secos y puedas partirlos fácilmente.

A continuación, usa un molinillo para molerlos. También puedes usar un mortero, aunque en ese caso el polvo no te quedará tan fino.

Antes de manipular la cúrcuma con las manos es aconsejable que pongas guantes de látex, ya que de otra forma te mancharás las manos, y te costara bastante quitar las manchas.

¡Eso es todo! Ya tienes tu pequeña ración de cúrcuma para dar un color exótico a tus platos.




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