Cúrcuma y pimienta negra.

Cúrcuma y pimienta negra: Propiedades de una combinación muy saludable





La cúrcuma y la pimienta negra forman una combinación ganadora.

Ambos ingredientes tienen mucho en común: son originarias de Asia, están presentes en las recetas al curry, tienen múltiples beneficios para la salud…

Pero al tomarlas de forma conjunta, sus propiedades se multiplican y podemos aprovecharlas mucho mejor que si las consumimos de forma aislada.

¿Quieres saber más sobre esta pareja? Sigue leyendo…




Pimienta negra y cúrcuma

Antes de ver en detalle cómo funciona esta pareja de especias cuando se consume de forma conjunta, vamos a hacer un repaso por los beneficios que cada una de ellas tiene incluso por separado.

Cúrcuma

Si eres lector/a habitual de nuestro blog, seguro que la cúrcuma no necesita presentación para ti.

Pero si aún no conoces esta planta y todo lo que te puede aportar, esta información sí puede resultarte útil.

La cúrcuma, de nombre científico curcuma longa, es una planta de origen hindú que se utiliza desde tiempos inmemoriales como aditivo alimenticio y como planta medicinal.

Pertenece a la familia de las zingiberáceas, al igual que otra planta muy similar, el jengibre

La parte que más se aprovecha de la cúrcuma, puesto que aporta la mayoría de sus propiedades, es la raíz o rizoma. De estos tubérculos se extrae una sustancia que sirve para dar a los platos al curry su color amarillo anaranjado.

En la raíz fresca o molida de la cúrcuma encontramos una alta presencia de curcuminoides, unos pigmentos polifenólicos cuyo principal activo es la curcumina.

Esta sustancia, según afirman diversos estudios, tiene un alto poder antiinflamatorio y antioxidante, entre otros muchos beneficios.

Pimienta negra

Por su parte, la pimienta negra o piper nigrum es una planta trepadora de la familia de las piperáceas. De su semilla, una vez seca, se extrae la especia del mismo nombre.

La pimienta negra se utiliza en multitud de recetas de culturas diferentes. Y es que su característico sabor y aroma, potente y picante, es difícil de sustituir.

Al igual que la cúrcuma, también esta especia se suele usar a menudo para preparar platos de curry.

La piperina es el principal componente activo de la pimienta negra. Entre sus numerosas propiedades encontramos su capacidad para aliviar nauseas y dolores de cabeza y para facilitar las digestiones.

Además, como ocurre con la curcumina, también se ha demostrado su efecto antiinflamatorio.




Propiedades de la cúrcuma y la pimienta negra

Como hemos visto, cada una de estas especias cuenta con diversos beneficios. Pero combinándolas y tomándolas juntas, esos beneficios no solo se complementan, sino que también se potencian.

El motivo para ello es un término que tal vez te suene un poco raro: biodisponibilidad.

Pero no te preocupes, porque es más sencillo de lo que suena.

Aumentando la biodisponibilidad

La biodisponibilidad es la capacidad por parte del organismo de absorber, y por lo tanto aprovechar, un determinado nutriente o sustancia.

Pues bien, la cúrcuma tiene un nivel de biodisponibilidad muy bajo, lo que significa que, en condiciones normales, el cuerpo solo puede utilizar un pequeño porcentaje de la curcumina que consumimos.

Y es aquí donde entra en acción la pimienta, ya que, añadiéndola a la cúrcuma, la biodisponibilidad de esta se incrementa hasta en un 2.000%. [1]

Por lo tanto, tomando estos condimentos juntos, conseguimos más beneficios que si los tomamos por separados. Esto son algunos de los más importantes:

Reducen la inflamación y alivian el dolor

Ya hemos mencionado que ambos ingredientes son excelentes antiinflamatorios naturales. Por eso, tomar los dos juntos no hace sino potenciar este efecto.

Su consumo es muy aconsejable en personas que sufran dolores debido a la inflamación de articulaciones, como enfermos de artritis o deportistas de alto nivel.

Además, se ha demostrado que la piperina ayuda a desensibilizar ciertos receptores asociados al dolor en nuestro cuerpo, como el receptor de potencial transitorio V1 (TRPV1).

Ayudan a prevenir el cáncer

En los estudios científicos realizados al respecto, ciertos polifenoles como la curcumina y la piperina arrojan perspectivas muy prometedoras para la prevención y el tratamiento del cáncer.

Estos estudios han hallado que ambos componentes están relacionados con la muerte de células cancerígenas, y ayudan a frenar el crecimiento y la expansión del cáncer. [2]

Donde se han encontrado hallazgos más optimistas es en el cáncer de mama. En un estudio llevado a cabo por la Universidad de Michigan [3], se demostró que la cúrcuma y la pimienta negra contribuyen a interrumpir el proceso natural de regeneración de células madre en las mamas, que a menudo se considera el punto de partida del cáncer.

Facilitan las digestiones

La cúrcuma reduce los gases, los espasmos del intestino y otras molestias que suelen producirse durante las digestiones pesadas. No en vano, se usa en medicina ayurvédica desde hace siglos con este fin.

Por otro lado, tanto la cúrcuma como la pimienta negra mejoran la actividad de ciertas enzimas responsables del proceso digestivo [4], por lo que este se acelera y se lleva a cabo con más facilidad.

Y por último, los efectos antiinflamatorios de estas dos especias también ayudan a prevenir la hinchazón intestinal y la pesadez estomacal.

Protegen el hígado

Nuestro hígado también puede beneficiarse de la ingesta de esta combinación de especias.

La curcumina contribuye a regular el nivel de colesterol mediante la segregación de mayores cantidades de bilis, y protege a las células de este órgano frente al ataque de agentes nocivos procedentes del aire que nos rodea y los alimentos y fármacos que consumimos.

Por su parte, la pimienta negra aumenta la biodisponibilidad del glutatión, un componente antioxidante que también lleva a cabo una importante acción protectora en el hígado.

Cómo tomar la cúrcuma con pimienta negra

Hay distintas formas de tomar la cúrcuma y la pimienta negra de forma conjunta.

La más fácil, y quizá más saludable, es usarlas directamente como especias para aderezar tus platos. Muchas recetas de curry llevan estos dos componentes, por lo que si eres fan de la gastronomía india, estás de enhorabuena, porque ya tendrás el trabajo hecho.

No obstante, también se pueden tomar en forma de infusión o de cápsulas.

Infusión de cúrcuma y pimienta negra

La cúrcuma se puede utilizar para elaborar una gran variedad de infusiones. Solo tienes que añadir un poco de pimienta para multiplicar los beneficios de ambas especias.

Una opción es nuestro té de cúrcuma, jengibre y té verde.

También puedes preparar una exquisita leche dorada a base de alguna bebida vegetal como la de almendras y echar un poco de pimienta negra. De esta forma también añadimos grasa a la combinación, con lo que la biodisponibilidad de la curcumina aumentará aún más, ya que se trata de un componente liposoluble.

Cápsulas de cúrcuma y pimienta negra

Otra posibilidad es tomar estos dos ingredientes como suplementos alimenticios. La mayoría de los fabricantes ofrecen sus cápsulas de extracto de cúrcuma ya con un pequeño porcentaje de piperina añadido. Sin embargo, siempre es buena idea leer el etiquetado y asegurarte de que contiene ambos ingredientes.




Referencias

[1] Influence of piperine on the pharmacokinetics of curcumin in animals and human volunteers

[2] Curcumin nanoformulations: a future nanomedicine for cancer

[3] Targeting Breast Stem Cells with the Cancer Preventive Compounds Curcumin and Piperine

[4] Black pepper and its pungent principle-piperine: a review of diverse physiological effects

Cúrcuma y curry: ¿Es lo mismo?




Mucha gente cree que la cúrcuma y el curry son lo mismo. Usan una palabra u otra indistintamente, o bien piensan que las diferencias son mínimas.

Pero no es así. Estas dos especias no son iguales.




De hecho, solo la cúrcuma es una especia propiamente dicha, mientras que el curry es una mezcla de varias especias y hierbas diferentes.

Diferencias entre la cúrcuma y el curry.

Es cierto que uno de los principales componentes del curry es la cúrcuma. De ahí su color amarillo anaranjado, y de ahí también el motivo de la confusión.

Pero hay casos en los que el curry ni siquiera lleva cúrcuma. Y, además, al incorporar otros condimentos, no tiene el mismo sabor, ni el mismo color ni las mismas propiedades de esta última.

Similitudes entre la cúrcuma y el curry

Como ya hemos mencionado, el curry contiene cúrcuma, en mayor o menor cantidad. Por lo tanto, ambos productos tienen algunas características y beneficios en común.

El más importante es la presencia de agentes antioxidantes. Esto se debe a la curcumina, el principio activo de la cúrcuma que le da su color.

La curcumina contribuye a capturar los radicales libres del organismo y a evitar el daño celular producido por los procesos oxidativos.

También tiene beneficios desde el punto de vista digestivo, ya que reduce la hinchazón abdominal y combate la acumulación de gases.

El cáncer es otro de los ámbitos sobre los que se están realizando numerosos estudios, ya que ciertos experimentos iniciales indican que puede reducir las posibilidades de su aparición, aunque aún se necesita más investigación para confirmarlo.

Diferencias entre la cúrcuma y el curry




La principal diferencia es que la cúrcuma es una planta, de la que se usa principalmente su raíz molida, y el curry es un preparado alimenticio a base de varias especias.

Es decir, el curry como tal no existe en la naturaleza. No hay ninguna planta que se llame así. Lo más conocido es el Murraya koenigii, conocido vulgarmente como árbol del curry, pero que nada tiene que ver con esta mezcla de especias.

Los ingredientes más comunes de este polvo son la propia cúrcuma, el chile y el comino, aunque se pueden encontrar otras especias y hierbas, como el cardamomo, la canela o el clavo. También varía el grado de presencia de un ingrediente a otro según el fabricante o la persona que lo elabore.

Pollo al curry

Sabor y color

La cúrcuma presenta un sabor ligeramente amargo y picante, con gusto a jengibre e incluso a la naranja.

Su color es de un amarillo anaranjado brillante, muy vivo. En gran parte por eso se utiliza en muchos platos como colorante.

Por su parte, el curry varía según su composición y la predominancia de unas especias sobre otras. Una mayor cantidad de cúrcuma o chile, por ejemplo, lo hará más picante. Así es como se suele consumir en la India.

En otros lugares, como Tailandia, prefieren un sabor más suave y afrutado, para lo que recucen la presencia de la cúrcuma y añaden otros condimentos.

Propiedades

También existen diferencias desde el punto de vista nutricional.

Una cucharada de cúrcuma tiene un índice de hierro de aproximadamente 5,2 milligramos, mientras que una de curry solo presenta 1,2 miligramos, aunque como ya hemos mencionado, esto depende de su composición.

También la presencia de manganeso es mayor en la cúrcuma: 1,9 miligramos, casi toda la cantidad recomendada para un día. Mientras, el curry se queda en 0,52 miligramos.

Por último, la vitamina E también marca una gran diferencia cuanto a valor nutritivo a la hora de consumir uno u otra: de los 1,6 miligramos de la cúrcuma a los 0,4 del curry.

Esta vitamina es muy importante para el organismo, ya que funciona como un potente antioxidante y ayuda a regular diversas funciones sanguíneas, como la coagulación.

Sin embargo, la variedad de especias existentes en el polvo de curry hace que este posea otros nutrientes que no tiene la cúrcuma, por lo que siempre es una buena idea tomar un poco de curry de vez en cuando.

Platos al curry y curry en polvo

Para terminar, cabe hacer una aclaración. Aunque tradicionalmente la palabra curry se refiere a la mezcla de condimentos de la que hemos hablado en este artículo, en la actualidad también se usa para designar cualquier plato elaborado con especias al estilo indio. Especialmente aquellos que llevan arroz.

Estos platos pueden llevar o no curry en polvo y cúrcuma.

Por eso, hay que tener en cuenta que no cualquier receta con la palabra “curry” que veamos llevará estos ingredientes, ni tendrá los mismos aportes alimenticios.




Como puedes ver, ambos productos son muy interesantes por sus muchas opciones de uso y sus beneficios. ¿Por qué quedarte con uno solo cuando puedes consumir los dos?

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Diferencias entre la cúrcuma y el azafrán.

¿La Cúrcuma y el azafrán son lo mismo? Descubre sus semejanzas y diferencias




Cuando se trata de cocinar, cualquier matiz o diferencia en los ingredientes o en la forma de prepararlos puede suponer un gran cambio. Y un buen ejemplo de ello son las especias: en ocasiones usamos unas u otras de forma indistinta, sin tener en cuenta las características de cada una. En los casos más extremos incluso se llegan a confundir, como ocurre a menudo cuando alguien se pregunta si la cúrcuma y el azafrán es lo mismo.

Este es uno de los ejemplos más claros, y no faltan motivos para ello. Ambas plantas presentan muchas similitudes, pero también muchas diferencias. Por eso, hay que tener claro que no son la misma cosa.




Similitudes entre el azafrán y la cúrcuma

Ambas plantas crecen principalmente de la misma región del mundo: el continente asiático, concretamente el este y el sudeste. Allí se usan desde hace milenios por parte de diferentes culturas por sus propiedades médicas. Algunas de ellas, como las asociadas a la prevención del cáncer, son compartidas por estas dos especies.

Las dos también sirven para dar color a los platos, concretamente una tonalidad amarillenta o anaranjada que casa muy bien con ciertas recetas. Precisamente, este color tan característico es lo que puede llevar a confusión.

Y por último, la cúrcuma y el azafrán también aportan un toque de sabor muy apreciado en las cocinas de todo el mundo. Por eso, muchos cocineros de prestigio internacional la utilizan para elaborar sus comidas.

Diferencias entre el azafrán y la cúrcuma

Las diferencias entre las dos especias son más numerosas que las similitudes, y se presentan en numerosos aspectos.

Diferencias botánicas

Plantas de la cúrcuma y el azafrán.

Para empezar, la cúrcuma proviene de cúrcuma longa, una planta herbácea de la familia de las zingiberáceas. De ella se aprovecha su raíz o rizoma, que se ralla o se muele para obtener la especia.

De este extracto resultante, la curcumina es el componente que más beneficios tiene, y también el que dar el color anaranjado a la especia.

Por su parte, el azafrán es extraído de una flor, la Crocus sativus, perteneciente a la familia Iridaceae dentro del género Crocus. Es la única especia conocida producida por una flor, y se presenta en forma de hilos.

Diferencias en su origen e historia

Se tiene constancia de que la cúrcuma longa se utiliza desde el siglo VII a.C. aproximadamente. En sus inicios se usaba para teñir de color rojizo la lana y otros tejidos, hasta que se descubrieron sus numerosas propiedades para la salud y se convirtió en un ingrediente de distintos sistemas de medicinas tradicionales, como la Ayúrveda, la Siddha e incluso la china. Esto demuestra la gran expansión que conoció esta especia.

Los orígenes del azafrán se remontan aún más en el tiempo: se ha documentado su existencia desde el año 2.300 a.C. Se cree que procede de otra planta de la misma familia, la Crocus cartwrightianus. De ella se seleccionaban los ejemplares con estigmas (la parte del gineceo de las plantas en la que se produce la polinización) más largos, hasta obtener esta nueva planta. Este proceso de selección tuvo lugar probablemente en la cultura cretense.

Al contrario que en el caso de la cúrcuma, su principal uso fue ya desde el comienzo el gastronómico y medicinal, aunque también se usaba como tinte y con fines rituales y religiosos.

Diferencias en el sabor




La cúrcuma tiene un sabor más parecido al del jengibre: ligeramente amargo y picante. De ahí que haya que usarlo con moderación si no queremos arruinar nuestros platos. Es ampliamente usado en recetas de curry.

El azafrán, en cambio, es más dulce, con un toque floral que recuerda al sabor de la miel. De ahí que se use también para la elaboración de postres, además de muchos otros platos.

Plato de arroz con azafrán y cúrcuma.

Diferencias en el aspecto

Como ya se ha mencionado, la cúrcuma suele presentarse molida, en forma de polvo. También es muy frecuente encontrarla en cápsulas, para usos medicinales y como complemento alimenticio. Su color va del dorado al naranja.

El azafrán tiene forma de pequeños y delicados hilos, y tiene un color más rojizo. De ahí que se le conozca como el “oro rojo”.

Diferencias en los beneficios

Las dos especias tienen muchos beneficios, y aunque algunos son comunes, otros se dan solo en una u otra.

La cúrcuma tiene, entre otros, estos beneficios:

  • Ayuda a mantener el cerebro en buen estado y a evitar enfermedades como el alzheimer.
  • Combate la inflamación en tejidos y articulaciones.
  • Mejora el funcionamiento del sistema digestivo.

En cuanto al azafrán, encontramos estas propiedades:

  • Contribuye a desintoxicar el organismo y a eliminar restos de metales pesados.
  • Es beneficioso para las funciones respiratorias, ya que limpia las vías por las que discurre el aire.

Conclusiones: Azafrán y cúrcuma no son lo mismo




Como hemos comprobado, las dos especias no son la misma cosa. Sus diferencias son muy numerosas, y aunque a menudo se puede confundir, o incluso hay quienes usan uno como sustituto de la otra, el resultado será muy distinto.

Sin duda, se trata de dos condimentos muy beneficiosos y con muchos usos, por lo que no hay que elegir solo uno. Cada cual tiene su forma y momento para ser utilizado. Solo hay que elegir los correctos.

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Diferencias entre la cúrcuma y el jengibre

Cúrcuma y jengibre: ¿Es lo mismo?





A menudo se da una confusión entre estas dos plantas, debido a las numerosas similitudes que ambas presentan. Por eso, en este artículo vamos a tratar de responder a la siguiente pregunta: la cúrcuma y el jengibre ¿es lo mismo?

La cúrcuma y el jengibre pertenecen a la misma familia herbácea, las zingiberáceas, y proceden de los climas tropicales del continente asiático. Ambas plantas, además, se asemejan bastante en cuanto a apariencia. Su raíz o rizoma, que es la parte que más se utiliza en los dos casos, tienen una forma bulbosa muy similar y característica.




Pero sus similitudes no acaban aquí. Los dos ingredientes se aprovechan en las cocinas de medio mundo para dar sabor a muchos platos, y especialmente en la India son dos de los principales elementos culinarios de su gastronomía más tradicional.

Y por si fuera poco, son dos especies muy apreciadas debido a sus numerosos beneficios para la salud, con un alto poder antiinflamatorio y una gran cantidad de nutrientes.

Hasta aquí las semejanzas. Ahora vamos a analizar qué diferencia a estas dos populares especias.

Cúrcuma y jengibre: diferencias en su aspecto

Aunque se parecen entre sí, existen varias diferencias entre el jengibre y la cúrcuma. Si las conoces, te resultará muy sencillo saber de qué producto se trata solo a simple vista.

Para empezar, no tienen el mismo color: en su exterior, la cúrcuma tiene una tonalidad amarillenta, mientras que el interior del rizoma puede ir del amarillo al naranja.

En cambio, el exterior del jengibre es de color marrón claro, a veces con toques grisáceos. Y si abrimos la raíz descubrimos un color entre amarillo y marrón, en muchas ocasiones con un ligero toque verde.

Cúrcuma y jengibre: ¿son iguales en sabor?




Los dos productos también difieren en cuanto a sabor. La cúrcuma es más amarga, con matices terrosos y en general tiene un sabor más moderado que el jengibre. Algunas de sus variedades, como la Alleppey, nos puede recordar a la naranja.

El jengibre, por su parte, es más ácido y picante. Su presencia en los platos, por lo tanto, es mayor, por lo que hay que moderar su uso cuando vayamos a cocinar con él. En este caso, más que a la naranja, tiene matices más cercanos al limón.

Cúrcuma y jengibre: uso y cómo se toman

Como ya hemos mencionado, las dos plantas tienen un uso similar. Ambas se consumen sin piel, y pueden usarse frescas, secas o en polvo.

La cúrcuma se encuentra más frecuentemente en forma de polvo, que se extrae de la raíz después de desecarse. En el caso del jengibre, aunque también puede usarse como polvo, se suele aprovechar más el rizoma fresco y entero, sin moler. Es decir, cortando en pedazos o tiras la carne de su tallo subterráneo, como sucede en muchos platos típicos de la cocina japonesa y la china.

¿Puede usarse el jengibre como sustituto de la cúrcuma?

Si te preguntas si la cúrcuma y el jengibre son la misma planta, probablemente sea porque tengas dificultades para encontrar uno de los dos ingredientes, y quieras usar el otro en su lugar.

Pues bien, debes saber que, aunque a menudo se utilizan de forma indistinta, las diferencias que hemos explicado arriba hacen que el resultado de los platos no sea el mismo.

Si el objetivo es dar sabor a tus comidas, el jengibre dará un toque más picante y fuerte, por lo que si te descuidas puedes arruinar tus platos. Pero si tu objetivo es precisamente conseguir un sabor intenso, si optas por la cúrcuma puede que te sepa a poco, y el resultado no esté a la altura de lo deseado.

Si lo vas a usar como colorante, tampoco obtendrás el mismo resultado. La cúrcuma es muy preciada por su alto poder colorante, ya que dota a las recetas de un color anaranjado muy particular. En este caso, con el jengibre no conseguirás esa tonalidad, y puede que tu plato parezca falto de personalidad a ojos de tus comensales.

Cúrcuma y jengibre: diferentes propiedades naturales

Para finalizar, vamos a realizar un pequeño repaso por las propiedades que tienen estas dos especias tan valoradas en las cocinas de todo el mundo.

Algunos beneficios son comunes en las dos plantas, como su potente efecto antiinflamatiorio. Pero otros se dan solo en una de las dos.

En el caso de la cúrcuma, por ejemplo, destaca por ayudar a disminuir los niveles de colesterol y a bajar de peso, además de ser una forma natural para disminuir las probabilidades de sufrir cáncer. También se puede usar de forma tópica, para luchar contra el acné, las eccemas y otros problemas de la piel.

Por su parte, el jengibre es muy útil para facilitar las digestiones, reducir las náuseas y aliviar algunos dolores, especialmente el provocado en las mujeres por la menstruación.



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