Cúrcuma y jengibre: ¿Es lo mismo?

A menudo se da una confusión entre estas dos plantas, debido a las numerosas similitudes que ambas presentan. Por eso, en este artículo vamos a tratar de responder a la siguiente pregunta: la cúrcuma y el jengibre ¿es lo mismo?

Diferencias entre la cúrcuma y el jengibre

La cúrcuma y el jengibre pertenecen a la misma familia herbácea, las zingiberáceas, y proceden de los climas tropicales del continente asiático. Ambas plantas, además, se asemejan bastante en cuanto a apariencia. Su raíz o rizoma, que es la parte que más se utiliza en los dos casos, tienen una forma bulbosa muy similar y característica.

Pero sus similitudes no acaban aquí. Los dos ingredientes se aprovechan en las cocinas de medio mundo para dar sabor a muchos platos, y especialmente en la India son dos de los principales elementos culinarios de su gastronomía más tradicional.

Y por si fuera poco, son dos especies muy apreciadas debido a sus numerosos beneficios para la salud, con un alto poder antiinflamatorio y una gran cantidad de nutrientes.

Hasta aquí las semejanzas. Ahora vamos a analizar qué diferencia a estas dos populares especias.

Cúrcuma y jengibre: diferencias en su aspecto

Aunque se parecen entre sí, existen varias diferencias entre el jengibre y la cúrcuma. Si las conoces, te resultará muy sencillo saber de qué producto se trata solo a simple vista.

Para empezar, no tienen el mismo color: en su exterior, la cúrcuma tiene una tonalidad amarillenta, mientras que el interior del rizoma puede ir del amarillo al naranja.

En cambio, el exterior del jengibre es de color marrón claro, a veces con toques grisáceos. Y si abrimos la raíz descubrimos un color entre amarillo y marrón, en muchas ocasiones con un ligero toque verde.

Cúrcuma y jengibre: ¿son iguales en sabor?

Los dos productos también difieren en cuanto a sabor. La cúrcuma es más amarga, con matices terrosos y en general tiene un sabor más moderado que el jengibre. Algunas de sus variedades, como la Alleppey, nos puede recordar a la naranja.

El jengibre, por su parte, es más ácido y picante. Su presencia en los platos, por lo tanto, es mayor, por lo que hay que moderar su uso cuando vayamos a cocinar con él. En este caso, más que a la naranja, tiene matices más cercanos al limón.

Cúrcuma y jengibre: uso y cómo se toman

Como ya hemos mencionado, las dos plantas tienen un uso similar. Ambas se consumen sin piel, y pueden usarse frescas, secas o en polvo.

La cúrcuma se encuentra más frecuentemente en forma de polvo, que se extrae de la raíz después de desecarse. En el caso del jengibre, aunque también puede usarse como polvo, se suele aprovechar más el rizoma fresco y entero, sin moler. Es decir, cortando en pedazos o tiras la carne de su tallo subterráneo, como sucede en muchos platos típicos de la cocina japonesa y la china.

¿Puede usarse el jengibre como sustituto de la cúrcuma?

Si te preguntas si la cúrcuma y el jengibre son la misma planta, probablemente sea porque tengas dificultades para encontrar uno de los dos ingredientes, y quieras usar el otro en su lugar.

Pues bien, debes saber que, aunque a menudo se utilizan de forma indistinta, las diferencias que hemos explicado arriba hacen que el resultado de los platos no sea el mismo.

Si el objetivo es dar sabor a tus comidas, el jengibre dará un toque más picante y fuerte, por lo que si te descuidas puedes arruinar tus platos. Pero si tu objetivo es precisamente conseguir un sabor intenso, si optas por la cúrcuma puede que te sepa a poco, y el resultado no esté a la altura de lo deseado.

Si lo vas a usar como colorante, tampoco obtendrás el mismo resultado. La cúrcuma es muy preciada por su alto poder colorante, ya que dota a las recetas de un color anaranjado muy particular. En este caso, con el jengibre no conseguirás esa tonalidad, y puede que tu plato parezca falto de personalidad a ojos de tus comensales.

Cúrcuma y jengibre: diferentes propiedades naturales

Para finalizar, vamos a realizar un pequeño repaso por las propiedades que tienen estas dos especias tan valoradas en las cocinas de todo el mundo.

Algunos beneficios son comunes en las dos plantas, como su potente efecto antiinflamatiorio. Pero otros se dan solo en una de las dos.

En el caso de la cúrcuma, por ejemplo, destaca por ayudar a disminuir los niveles de colesterol y a bajar de peso, además de ser una forma natural para disminuir las probabilidades de sufrir cáncer. También se puede usar de forma tópica, para luchar contra el acné, las eccemas y otros problemas de la piel.

Por su parte, el jengibre es muy útil para facilitar las digestiones, reducir las náuseas y aliviar algunos dolores, especialmente el provocado en las mujeres por la menstruación.